JAMONES IBÉRICOS DESDE 1925

Casa Bautista es una empresa familiar fundada en 1925 por D. Julio Bautista en la cual se cuida y se mima el producto desde sus orígenes, haciendo una selección tanto a nivel genético como en la alimentación.

El principal emblema de Casa Bautista es el cerdo de bellota. Un animal seleccionado en nuestras piaras que desde pequeño, su alimentación está basada en la dehesa, entrando en la montanera con 8 o 9 arrobas y saliendo de ella con 15 o 16 arrobas, comiendo en estos meses bellotas, rastrojos, hierbas y quejigos, dándole de esta manera su peculiar sabor, olor y textura a todos sus productos: jamones ibéricos, chorizos, lomos, etc.

Las paletas y jamones ibéricos de Casa Bautista necesitan 5 años de cuidado y mimo desde el nacimiento del cerdo hasta que el producto es apto para su consumo.

Casa Bautista ha sabido llegar al consumidor con las excelencias de su producto. La prueba firme está en los premios que ha valorado su trabajo en estos últimos años, como el último conseguido en Mayo de 2007 en Jerez de los Caballeros.

ELABORACIÓN DE JAMONES IBÉRICOS

Tras el sacrificio y despiezado del cerdo, las paletas y jamones ibéricos son llevados a la zona de los saladeros, pues el primer proceso es el sangrado del jamón y posteriormente el salado. Desde el primer momento de su elaboración en los saladeros, se mima la selección y el cuidado de la pieza, tratando a cada una de forma individual para así darle a cada paleta y jamon ibérico su justo punto de sal para obtener un producto dulce y nunca salga salado.

Así mismo, el proceso de curado lleva un tratamiento personalizado desde el primer momento de su elaboración, las piezas son pesadas individualmente al entrar en sal para que cada una de ellas tome la cantidad necesaria. Al terminar este proceso son llevados a los salones naturales para que así se realice el sudado de la pieza sin ningún tipo de tratamiento mecánico, de forma natural y artesana. Allí pasan toda la primavera y el verano. En el otoño son bajadas a nuestras bodegas donde se cumple su último proceso de maduración; de aproximadamente 18 a 22 meses es el proceso más largo en el cual con el paso del tiempo, el silencio y la oscuridad de la bodega hacen que las paletas y jamones ibéricos alcancen su sabor y jugosidad inconfundible, es decir, el bouquet final.

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